
Articulo tomado del Periodico El Faro Digital, Edicion #1289 (Mayo 01-03, 2007)
Condena abandono PRD y dirigentes a Nene Rivera en enfermedad y muerte
MANUEL GILBERT
PUERTO PLATA.- Durante la mortal enfermedad del profesor Carlos Guillermo Rivera Núnez (Nene), su velatorio y su sepelio la cúpula del Partido Revolucionario Dominicano, salvo honrosas excepciones, actuó peor que Judas cuando entregó con su asqueroso beso al Cristo Redentor para que lo martirizaran y finalmente lo crucificaran en el Gólgota, para convertirse en redentor de la humanidad.
Con cuanta ingratitud, falta de solidaridad, deslealtad e insensibilidad actuó la mayoría de los dirigentes nacionales y algunos locales del PRD, especialmente de los que amasaron cuantiosas fortunas, incluyendo el actual candidato Miguel Vargas Maldonado, los cuales no aportaron ni un centavo para cubrir los cuantiosos gastos médicos y, lo que es peor, no asistieron a su entierro.
Qué desconsiderado fue el presidente del PRD, cuando respondió a una solicitud de ayuda de los familiares de Nene Rivera para pagar los gastos de la clínica y los honorarios médicos, los cuales ascendían a más de un millón de pesos, que ratificaran la petición por escrito para ver si se le podía conseguir 20 ó 25 mil pesos.
"En la cama y en la cárcel es donde se conocen los buenos amigos", dice el viejo refrán y no se equivocó ese adagio, porque la triste situación por la que atravesó Nene Rivera, permitió a su familia saber de modo rotundo quiénes fueron sus amigos durante su calvario, el cual culminó en su última morada, en una humilde tumba de nuestro cementerio de la calle El Morro.
Produjo honda consternación cuando sus amigos en Puerto Plata ante la ingratitud de sus "compañeros" del presidium, del comité ejecutivo nacional del Partido Revolucionario Dominicano y de la Internacional Socialista tuvieron que recurrir a la solidaridad del pueblo de Puerto Plata y organizaron un teleradiomatón para recaudar parte del dinero adeudado al Centro Médico UCE.
Desgraciadamente el esfuerzo realizado con tanto amor por muchos de sus compueblanos que sí supieron aquilatar la valía de este gran puertoplataeño que habiendo desempeñado funciones tan importantes como la gobernación de Puerto Plata, la Oficina Nacional de Transporte y la Secretaría de Estado de Interior y Policía, murió en un estado de necesidad casi extrema.
Quizás fue por ese motivo que gente que ha hecho de la política una herramienta de enriquecimiento ilícito y fácil, vieron en ese paradigma de probidad que encarnó Nene Rivera, el cual asumió la enseñanza del Apóstol de la independencia de Cuba, José Martí, que concebía el ejercicio de la política "como aras no como pedestal".
Era mejor " apuñalearse " y no dar un centavo para contribuir a salvar un político que era capaz de morirse en la más rotunda pobreza. No, eso jamás, ese tipo de espécimen político es un peligro, que había que evitar que continuara viviendo e hicieron suya la frase de Cesar Borgia de que "el mejor enemigo es el que está muerto".
Me imagino que los ingratos del PRD, de aquí, de allá y de aculla, que se beneficiaron del trabajo partidario incansable, firme, valiente y fiel del "Profesor con cariño", habrán dicho para sus adentros: Esa estirpe de hombre es un anacronismo que no se corresponde con estos tiempos de "mega "corrupción y políticos vividores sin ética.
Pero no conformes con su negación de participar en el serrucho que hubo que hacer para pagar la cuenta, los jerarcas del PRD salvo el caso de Eligio Jáquez y Siquió Ng de la Rosa y el ex gobernador Juan Medina, brillaron por su ausencia en el velatorio en la funeraria Puerto Plata, en el Templo Bíblico y el cementerio.
Aunque Eligio Jáquez, Siguió Ng de la Rosa, Juan Medina, Tommy Durán, Enrique Rivera, Mirna Santos, Domingo Artiles, Rosa Duncan, Kenny Surcar, Arnulfo Pascual, Germán Camarena y otros perredeistas del patio dijeron presentes y fueron solidarios, salvando su honor, no podrán lavar el baldón de sus malvados compañeros de Santo Domingo y de todo el país.
A esos desmemoriados perredeistas les recordamos que "la caridad bien entendida comienza con uno mismo" y que quien no quiere a sus propios compañeros de partido no quiere a nadie y por ese motivo con su actitud se evidenciaron como logreros y como vulgares vendimiadores de la política.
Que distinto es el Partido Revolucionario Dominicano de Juan Bosch y el Partido Revolucionario Dominicano del doctor José Francisco Peña Gómez, al Partido Revolucionario Dominicano, muchos de cuyos dirigentes sólo aspiran volver a asaltar el poder para volver a las mismas trapisondas y malas conductas.
Lo que le hicieron a Nene Rivera esos perredeitas sin alma y sin corazón, su familia, sus amigos, su pueblo y el PRD que el educador y dirigente político abrazó como su segunda familia, en los tiempo de la dictadura ilustrada de Joaquín Balaguer, como denominó al régimen brutal e intolerante de los 12 años, no lo olvidaremos jamás, eso es imperdonable por injusto.
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